Los gatos en el Antiguo Egipto

En el Antiguo Egipto, los gatos eran considerados animales divinos. Se les veneraba y preparaba para el más allá de la misma forma que se prepararía a la realeza. 

Al ser de la familia de los felinos, familia donde también podríamos encontrar a los leones, los egipcios lo asociaban con el que era el dios del sol Ra. Según sus costumbres, Ra moría cada día con la caída del sol y renacía de nuevo con el amanecer, estando en peligro durante la noche, expuesto a sus enemigos. Pero el león reflejaría en sus ojos los rayos del sol, combatiendo la oscuridad y protegiendo a su dios. Por este motivo, los egipcios asociaban los gatos sobretodo con la protección, también con la fecundidad y la curación. Se les consideraba la reencarnación de la diosa Bastet, representante del amor, la armonía y la protección.

Los gatos no podían ser propiedad de nadie a excepción de los faraones y habían leyes que prohibian su venta, el maltrato o el asesinato, llegando esta última felonía a ser castigada con la muerte. A pesar de esto según la historia, la domesticación de los gatos comenzó en el año 2.000 a.C., cuando se convirtió en un animal de compañía apreciado por su dulzura, su encanto, su misterioso comportamiento, y sobre todo, por ser protector del hogar, el hallazgo, en 2004, de los restos de un gato al lado de un humano en una tumba en Chipre remite el comienzo de esa relación al año 7.500 A.C.

Archivo:British museum, Egypt mummies of animals (4423733728).jpg -  Wikipedia, la enciclopedia libre
Ejemplo de momia de gato – British Museum

Los gatos no podían ser propiedad de nadie a excepción de los faraones y habían leyes que prohibian su venta, el maltrato o el asesinato, llegando esta última felonía a ser castigada con la muerte. A pesar de esto según la historia, la domesticación de los gatos comenzó en el año 2.000 a.C., cuando se convirtió en un animal de compañía apreciado por su dulzura, su encanto, su misterioso comportamiento, y sobre todo, por ser protector del hogar, el hallazgo, en 2004, de los restos de un gato al lado de un humano en una tumba en Chipre remite el comienzo de esa relación al año 7.500 A.C.

En el Antiguo Egipto podíamos encontrar tres especies del género, el gato salvaje de África o gato del desierto, el gato de los pantanos y el gato serval.

El gato se momificaba como reencarnación de la diosa Bastet, reflejando el respeto en la muerte con la admiración que inspiraban en vida. La muerte de un gato suponía guardar luto por parte de toda la familia real. En los palacios estos vivían en abundancia y por eso, ante su muerte los amos afeitaban sus cejas en señal de respeto.

«El gato es el único animal que ha domesticado al hombre»

1 comentario en “Los gatos en el Antiguo Egipto”

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